sepulcro de Dª Mencía.
ABADÍA
CISTERCIENSE DE SANTA MARIA Y SAN ANDRÉS
SITUACIÓN GEOGRÁFICA
En la región septentrional de la provincia de Palencia y
perteneciente a la comarca de la Ojeda, término municipal de Santibáñez
de Ecla, se halla ubicada la histórica abadía de San Andrés de Arroyo,
distante unos ocho Km. de la estación de Alar del Rey, en el fondo de un
estrecho y solitario valle, recibiendo el sobrenombre del arroyo contiguo,
lugar en que, según la tradición, se encontró una imagen de San Andrés
apóstol, a cuyo honor fue dedicado el Cenobio.
Fue
precisamente en este retirado y angosto valle donde se fijó la condesa
doña Mencía de Lara, considerándolo el sitio adecuado para el
establecimiento de un Monasterio de vida contemplativa, en el cual día y
noche resonaran las divinas alabanzas bajo la observancia cisterciense.
Nos hallamos en los postreros años del siglo XII, época en la que se
observa un auge significativo en la fundación y construcción de abadías
en el norte de
la Península
Ibérica
, ya que tanto los reyes como las familias nobles tenían a bien
patrocinarlas, unas veces para servirles de panteones, otras de albergue a
algunos familiares o para redimirles de sus culpas, en tanto que las más
de ellas su finalidad era el de rendir culto a Jesucristo como prueba de
su fe católica. A San Andrés de Arroyo, le cupo el honor de tener como a
su primera abadesa a doña Mencía condesa de Lara, hija de Rey Alfonso
VII y nieta de don Rodrigo González de Lara.
PROCEDENCIA
DE LAS PRIMERAS MONJAS
En cuanto al documento fundacional del monasterio de San Andrés de
Arroyo, debemos afirmar que hasta la fecha se ignora en donde se
encuentra el acta
fundacional, aunque la casi totalidad de los diversos autores que han
investigado el tema, se inclinan por el preciso instante en que Alfonso
VIII otorgó a la condesa doña Mencía y al monasterio de San Andrés de
Arroyo, el 23 de abril de
1181, a
cambio de los dos mil áureos que ésta le había prestado, la iglesia de
San Millán, ubicada entre Grijalva y Villasandino, además de un prado
junto al Río Yodra. Siendo también del mismo año, pero sin fecha otro
documento, éste de carácter privado, por el cual María Antolinez, al
ingresar en el citado Monasterio, junto a su hija, de la que no menciona
el nombre, dona todas sus propiedades a la iglesia de San
Andrés de Arroyo y a su abadesa doña Mencía, así como a las
monjas presentes y futuras.
LA COMUNIDAD
EN
EL MOMENTO ACTUAL
Desde
los inicios de la fundación del Monasterio (año 1181), de manera
ininterrumpida hasta el momento presente, la vida comunitaria ha existido
en el Monasterio siguiendo la regla de San Benito, según el carisma
Cisterciense.
Durante
los siglos de su existencia nuestro Monasterio ha experimentado épocas de
esplendor, prueba de ello: El Claustro, siglos XII-XIII,
la Sala
Capitular
siglo XIII y la iglesia Abacial siglo XIII, y otras dependencias
importantes que fueron construidas en siglos posteriores. También vivió
épocas de decadencia, especialmente durante la desamortización de
Mendizábal (1835).
La
comunidad de modo habitual ha sido numerosa, aunque hubo una época que
quedó reducida a 13 hermanas; en los años 1950-1960, 62 monjas formaban
la comunidad de Santa María y de San Andrés; en el momento actual viven
su vocación cristiana bajo la regla de San Benito 22 monjas.
Nuestro
Monasterio forma parte, desde buenos comienzos, de
la Federación
de Monasterios de monjas de
la O.
Cist.
en España; y también se halla incorporado “pleno Iure” a
la O.
Cist.
a través de
la Congregación
de
la Regular
Observancia
de San Bernardo o de Castilla.
Monasterio Cisterciense de San Andrés de Arroyo
Santibáñez
de Ecla (Palencia)
Septiembre 2008.
1.
RESTAURACIÓN DEL VESTÍBULO DE FIELES Y EL
SALÓN
NORTE.
2. RECUPERACIÓN DE
LA CILLA, BODEGA Y PANERA.






